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Así afectan los restos de municiones al medio ambiente en el Golfo Pérsico

00:54 • Fuente: CNN

Así afectan los restos de municiones al medio ambiente en el Golfo Pérsico

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CNN — 

No muy lejos de los buques varados en el golfo Pérsico se encuentra una maravilla ecológica. El sumamente disputado estrecho de Ormuz alberga delfines y la población de corales más diversa de la región. Se trata de un mundo submarino que, según los científicos, podría verse amenazado por el conflicto a su alrededor.

Actualmente, cerca de 2.000 buques atrapados en el Golfo transportan alrededor de 21.000 millones de litros de petróleo. Desde que estalló la guerra, se han registrado al menos 16 ataques contra embarcaciones en el golfo Pérsico y en las proximidades del estrecho de Ormuz.

Un delfín salta a través de las aguas del estrecho de Ormuz, frente a Khasab, en la península de Musandam (Omán), en 2025.

Nina Noelle, portavoz de Greenpeace —una red global independiente de campañas centrada en cuestiones medioambientales—, declaró a CNN que, gracias a un monitoreo continuo, los investigadores del grupo “detectan regularmente manchas de petróleo en la región”, incluida una vinculada al buque iraní “Shahid Bagheri”, que fue atacado por un avión de guerra estadounidense a principios de marzo.

Según la organización, el buque sigue vertiendo petróleo “cerca del estrecho de Khuran, lo que representa un riesgo potencial para los humedales protegidos de la zona”. El estrecho de Khuran es un pasaje más angosto situado al norte del estrecho de Ormuz.

La posición geográfica del estrecho de Ormuz lo convierte en un enclave crucial, no solo desde el punto de vista político, sino también ecológico: se sitúa en una zona de transición entre el profundo y frío golfo de Omán y el somero y cálido golfo Pérsico. Las corrientes que fluyen desde el golfo de Omán transportan nutrientes y larvas que propician la proliferación de plancton y el desarrollo de arrecifes de coral, mientras que las surgencias de aguas más profundas atraen a peces de arrecife y a los migratorios tiburones ballena que transitan por la zona estacionalmente.

En tiempos más pacíficos, el buceo y la observación de delfines en la gobernación de Musandam —una región de Omán que colinda con el estrecho— constituían un gran atractivo turístico. El estrecho ofrece zonas de anidación para las tortugas marinas, y las costas de Omán albergan a las ballenas jorobadas árabes —una población no migratoria en peligro crítico de extinción—, así como a dugongos y serpientes marinas en las aguas circundantes.

A medida que el conflicto se prolonga, los científicos manifiestan una creciente preocupación por el impacto que los derrames de petróleo podrían tener sobre la fauna de la región. “Muchos de los compuestos presentes en el petróleo crudo afectan la función cardíaca y la respiración”, afirmó Martin Grosell, profesor y director del Departamento de Biología Marina y Ecología de la Escuela Rosenstiel de Ciencias Marinas, Atmosféricas y Terrestres de la Universidad de Miami. “La exposición prolongada al petróleo provoca una sobreexigencia de la respuesta al estrés, lo cual suprime la función inmunológica y hace que los animales sean más susceptibles a infecciones y a otros tipos de agresiones ambientales”.

El petróleo crudo también altera el sistema nervioso de los animales —añadió Grosell—, afectando sus sentidos, su capacidad para orientarse, para procesar estímulos y para ubicarse adecuadamente en su entorno. Esto repercute en la forma en que reaccionan ante los depredadores y encuentran a sus presas; lo que significa que el daño sufrido por animales individuales puede desencadenar una cascada de efectos negativos en todo el ecosistema.

¿Qué animales habitan en el estrecho?

El estrecho de Ormuz —un angosto pasaje situado entre Irán, al norte, y Omán y Emiratos Árabes Unidos, al sur— se encuentra en la desembocadura del golfo Pérsico. Aaron Bartholomew, profesor de biología en la Universidad Americana de Sharjah (EAU) y quien ha realizado investigaciones de campo en toda la región, describe el estrecho como la “joya ecológica” del Golfo.

“El estrecho de Ormuz es reconocido por albergar la mayor diversidad y una de las coberturas coralinas más extensas de todo el Golfo”, señaló Bartholomew. Las concentraciones más ricas se hallan en el lado iraní del estrecho, así como en algunos tramos de la costa sur del Golfo. Los arrecifes de coral de la zona se han visto gravemente afectados por episodios de blanqueamiento vinculados al aumento de la temperatura oceánica; sin embargo, han logrado sobrevivir, a diferencia de los corales de otras regiones.

Bartholomew explicó que las condiciones imperantes en el Golfo llevan la vida marina hasta sus límites fisiológicos. “Registramos temperaturas extremadamente altas durante el verano y, sorprendentemente, temperaturas muy bajas en invierno”, comentó. “Además, la salinidad es elevada debido a la intensa evaporación que se produce en el Golfo”, añadió, refiriéndose a las altas concentraciones de sales disueltas en el agua, que suelen causar daños ecológicos.

En la mayoría de los océanos del mundo, tales extremos resultarían letales para los corales. Aquí, sin embargo, las condiciones han dado lugar a lo que son “probablemente los corales más resistentes del mundo”, afirmó Bartholomew. Señaló que los corales de esta región revisten gran importancia para los investigadores que los estudian activamente, sirviendo como modelo para comprender cómo podrían sobrevivir en los océanos más cálidos y volátiles que traerá consigo la crisis climática provocada por la actividad humana.

“Los arrecifes de coral constituyen el ecosistema de mayor biodiversidad de los océanos y sustentan a una amplia variedad de especies de peces e invertebrados”, añadió Bartholomew. “Son, sin duda, fundamentales para la industria pesquera; pero también lo son para el turismo”.

Una vista del vibrante arrecife de coral en uno de los populares sitios de buceo de la península de Musandam, en Khasab (Omán), en agosto de 2025. Los arrecifes proporcionan refugio y alimento a una amplia variedad de especies marinas.

Más allá de los arrecifes, las aguas que rodean el estrecho albergan una densa y variada comunidad animal. A lo largo de la península de Musandam, en el norte de Omán, habitan delfines jorobados del Indo-Pacífico y delfines mulares del Indo-Pacífico. Bartholomew expresó su preocupación por estos mamíferos, dado que deben ascender a la superficie para respirar.

Las islas costeras —como la isla de Sir Bani Yas—, dispersas entre Irán y Emiratos Árabes Unidos, sirven como lugares de anidación para las tortugas marinas verdes y las tortugas carey. “Está bien documentado que los derrames de petróleo en las aguas de Emiratos provocan la mortalidad de las tortugas; básicamente, mueren a consecuencia del propio derrame y, posteriormente, sus cuerpos son arrastrados hasta la orilla”, explicó Bartholomew.

Las serpientes marinas también pueblan las aguas costeras someras de Emiratos Árabes Unidos. Los tiburones ballena transitan por la zona estacionalmente, siguiendo a los atunes caballa que desovan en las aguas costeras de Qatar, ricas en yacimientos petrolíferos. Dado que la pesca está prohibida en las proximidades de las plataformas petrolíferas, estas aguas se han convertido, de manera fortuita, en una zona marina protegida. “Los tiburones ballena siguen a los atunes hasta el interior de la zona y se alimentan de los huevos que estos desovan”, detalló Bartholomew.

Asimismo, existen manglares “a lo largo de toda la costa meridional, particularmente en el emirato de Abu Dhabi, aunque también en los emiratos del norte, como Ras al Jaima y Umm al Qaywayn”, indicó Bartholomew. Los manglares grises —o “avicennia marina”— abundan en la zona y suelen mostrarse resilientes ante los derrames de petróleo, “siempre y cuando no queden cubiertos por la mancha los elementos conocidos como neumatóforos”, aclaró Bartholomew. Los neumatóforos son estructuras radiculares expuestas que sobresalen del suelo y funcionan a modo de esnórquel, elevándose por encima de la superficie del agua para transportar oxígeno hasta las raíces subterráneas del manglar. Debido a esto, los manglares “generalmente pueden sobrevivir a los derrames de petróleo; sin embargo, si sus neumatóforos quedan cubiertos, se verán afectados y podrían morir”.

Más lejos del estrecho —en las praderas marinas de aguas poco profundas situadas al oeste de Abu Dhabi y al sur de Qatar— habita la segunda población más grande del mundo de dugongos, un mamífero estrechamente emparentado con los manatíes. “Allí contamos con algunas de las praderas marinas continuas más extensas del mundo”, señaló Bartholomew. Aunque los dugongos se encuentran actualmente a salvo del conflicto en el estrecho, Bartholomew advirtió que un derrame que alcanzara sus aguas costeras representaría una grave amenaza.

¿Qué efectos tiene el petróleo en los animales?

Grosell, de la Universidad de Miami, ha dedicado 15 años a estudiar los efectos del petróleo en la vida marina a raíz del desastre de la plataforma “Deepwater Horizon” ocurrido en 2010 en el golfo de México.

“Habrán escuchado el dicho de que el petróleo y el agua no se mezclan, pero eso no es cierto”, afirmó Grosell.

La acción del oleaje en la superficie del agua puede fragmentar el petróleo en gotículas más pequeñas que terminan hundiéndose hacia las profundidades oceánicas. “El petróleo crudo —o incluso el refinado— es una mezcla sumamente compleja compuesta por miles de sustancias químicas”. Asimismo, del petróleo se desprenden ciertas sustancias tóxicas que se incorporan a la columna de agua, el hábitat oceánico que se extiende desde la superficie hasta el lecho marino.

Cuando las sustancias químicas derivadas del petróleo se disuelven en la columna de agua, los animales que respiran bajo el agua —como los peces— las absorben a través de sus branquias, mientras que los corales las absorben directamente a través de sus tejidos. El petróleo que permanece en la superficie resulta nocivo para aquellos animales que emergen a la superficie para respirar, tales como los delfines, las tortugas marinas y las serpientes marinas.

Tanto en los animales que respiran aire como en los que respiran bajo el agua, muchas de las sustancias químicas presentes en el petróleo crudo atacan el corazón y la función respiratoria, así como el sistema inmunológico, el sistema sensorial y el sistema nervioso central.

Una tortuga deja un rastro en una playa tras enterrar sus huevos en la arena, en junio de 2021, en la Reserva de Tortugas de Ras al Hadd, en Omán. Cerca de 10.000 tortugas verdes realizan este trayecto en esta playa cada año.

“Algunos de estos compuestos presentes en el petróleo crudo afectarán los sistemas sensoriales: la capacidad de percibir olores, la capacidad de ver y la capacidad de detectar vibraciones en el entorno”, afirmó Grosell. Los corales sufren efectos similares, ya que “capturan a sus presas del agua mediante finos tentáculos y, por tanto, quedarían expuestos a los productos químicos que se hallan en la columna de agua durante un episodio de contaminación por petróleo”.

“También existen informes sobre efectos en el sistema nervioso central”, que afectan la capacidad de los animales para procesar la información recibida a través de sus sistemas sensoriales. Las investigaciones sobre los derrames de petróleo en el golfo de México también han demostrado que la exposición al crudo puede reducir la capacidad reproductiva de los peces, añadió Grosell.

En conjunto, estos factores pueden influir en la forma en que los animales toman decisiones y en su esperanza de vida. Los efectos químicos del petróleo crudo en los animales pueden resultar menos letales de forma inmediata que el hecho de morir asfixiados directamente por el petróleo durante un derrame; sin embargo, “en un entorno complejo —donde se debe mantener un equilibrio constante entre la obtención de recursos y la necesidad de evitar ser depredado—, esos efectos sobre la toma de decisiones, sobre los sistemas sensoriales o incluso los efectos sutiles en el corazón podrían derivar en una reducción de la esperanza de vida para muchos de estos animales”.

Debido a la complejidad de las relaciones entre depredadores y presas, los impactos sobre los organismos individuales se propagarán en cascada por todo el ecosistema, señaló Grosell. El experto considera que, si aumenta el número de embarcaciones que permanecen en el estrecho, será más probable que se produzcan derrames de petróleo, lo cual agravaría aún más el impacto ambiental perjudicial.